Archivos Noviembre 2006

Se me ocurren varias razones por las que sería interesante tener el manual de una cámara en formato digital: porque se me ha perdido el que debería haber venido con mi cámara. Porque la he comprado de segunda mano, sin el manual. Porque estoy pensando en comprar una cámara nueva, y aparte de las comparativas de dpreview, me gustaría echarle un ojo al manual para ver si realmente se adapta a mis necesidades. Porque quiero venderla, y el potencial comprador quiere ver el manual por la misma razón. Porque voy a dar un taller, y encuentro interesante incluir en la documentación el como diferentes cámaras resuelven una misma función....

Por esas razones (y más), y porque en muchas ocasiones es bastante difícil y engorroso (cuando no directamente imposible) conseguir los manuales de los fabricantes o distribuidores, se me ocurre que sería estupendo que hubiese alguna página de referencia a la que uno pudiera dirigirse cuando alguien necesitase un manual. Y a ser posible, en español.

Bien, pues eso es lo que tenía en su web Sergio de la Torre (cuyo blog y photoblog son más que recomendables), hasta que el pasado 7 de noviembre, en una nueva muestra de la "absurdidad" a la que llegan algunos en nombre de la propiedad intelectual, recibió una carta de Imporfort, la Asociación Española de Importadores de Material Fotográfico y Óptico, en la que le instaba a cesar en tan denezlable práctica, que violaba la propiedad industrial de sus asociados.

¿Se lo imaginan? Un tipo presta a la comunidad un servicio gratuito, sin ánimo de lucro, que promociona a los diferentes fabricantes de cámaras y hace la vida más fácil a sus usuarios. Un servicio que bien podría haber prestado esa asociación, como un valor añadido a sus propios asociados. Y en vez de darle las gracias le piden que deje de violar la propiedad industrial... Como si los fabricantes vivieran de la venta de manuales, o como si la competencia de un fabricante se pusiera a mirar sus manuales para robarle ideas.....

¿Ustedes lo entienden? Pues yo tampoco, así que ya he firmado en la petición que desde OjoDigital están haciendo para que esos manuales vuelvan a la Red, y les animo a hacer lo mismo.

Ea.

Bueno, no exactamente Magnum, sino la peña que monta los Magnum in motion. Han abierto una cuenta en Flickr y han incluido una pequeña selección de algunas de las fotos de sus montajes. Hay un set de Elliot Erwitt, así que no se lo pierdan (que me gusta esta foto, oiga).

¿Que qué es eso de Magnum in motion? Pues es una serie de audiovisuales a manera de mini-ensayos realizados con selecciones de lo mejorcito de Magnum, con textos y comentarios hablados de los fotógrafos y audio para la ocasión. No debería dejar de verlos. También incluyen podcasts de vídeo, aunque lamentablemente, mi capacidad compresiva de inglés hablado no llega a tanto.

¿Que no sabe que es Magnum? Uy, eso sí que tiene pecado. Tomo nota para un próximo post.

Ojo, que el aviso del título va completamente en serio. La imagen escogida como icono para hoy no es nada agradable: el premio Pulitzer de fotografía de 1994. La fotografía de un buitre esperando la muerte de una niña durante la hambruna de Sudán.

Luego no diga que no le avisé...


Una niña famélica descansa en el suelo, con la cabeza en sus manos. Detrás, un buitre esperaDarfur, sur de Sudán. Marzo de 1993. El fotógrafo sudafricano Kevin Carter visita la región para hacer un reportaje sobre el movimiento rebelde en la región. Sin embargo, al llegar y encontrarse con los horrores del Hambre, comienza a retratar a sus víctimas. En la aldea de Ayod se encuentra con una niña de unos 4 o 5 años, que va de camino a un centro de refugiados. Carter toma varias fotos, y al retirarse, observa como la niña se para a descansar, y un buitre se para a su lado. Esperando. Según cuenta el propio Carter, después de tomar varias fotos y esperar durante veinte minutos (por si el buitre desplegaba sus alas, aumentando así el dramatismo de la imagen), ahuyentó al buitre y cuando la niña siguió su caminio se alejó del lugar, se sentó debajo de un árbol y se echó a llorar.

El 23 de marzo la foto apareció publicada en el New York Times, levantando una oleada de preocupación por la suerte de la niña. Tan sólo se sabe, según publicó el NYT, que la niña siguió caminando tras alejarse el buitre. No se sabe si llegó al centro de distribución de alimentos, a apenas cien metros. A los periodistas se les dijo expresamente que evitaran todo contacto con los refugiados, por el riesgo de enfermedad.

Esta es una de las fotos más brutales que jamás se ha publicado, y levanta emociones aún mucho más intensas que la de la famosa niña quemada en Vietnam, o las imágenes de cadáveres de niños tras los bombardeos que la mayoría de medios se niega a publicar. La sensación de desesperanza y de impotencia es tan inmensa que no deja indiferente a nadie, aún cuando a estas alturas ya estamos más que vacunados contra imágenes impactantes.

Es, también, una de las fotos más polémicas, y sobre la que más se ha hablado. En cualquier debate sobre la ética o la implicación del fotoperiodista en las acciones que cubre, sale como ejemplo. Cientos de artículos se han escrito sobre la misma.

La biografía del autor, Kevin Carter, es un elemento importante a tener en cuenta: nacido en Sudáfrica en 1960, a los 23 años empezó a trabajar como fotógrafo deportivo en periódico local (antes, durante su adolescencia, ya había recibido alguna paliza por ser un blanco que se oponía al apartheid). Un año después, cuando estallaron las revueltas raciales de 1984, cambió de periódico y empezó a documentar las brutalidades del apartheid. Pronto, el y sus colegas del Bang Bang Club (Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y Joao Silva, todos ellos blancos) se hicieron un hueco en la historia del fotoperiodismo por su cobertura, con gran riesgo de sus vidas, de la violencia de los disturbios urbanos en el país, algo que hasta ese momento tan sólo algunos fotógrafos negros habían osado reflejar. La brutalidad de las imágenes de pesadilla que vivieron y de las revueltas es difícil de describir, y sus fotografías fueron más difundidas en el extranjero que en la propia Sudáfrica, donde eran objeto de censura y en varias ocasiones fueron detenidos.

Fue acompañado de Joao Silva como Carter llegó a Sudán. Según Silva, después de tomar la imagen, Carter cayó en una depresión y repetía que quería abrazar a su hija, de corta edad por aquel entonces. Durante los meses siguiente comentó en varias ocasiones a sus allegados que se arrepentía profundamente de no haber hecho nada por la niña.

En mayo de 1994, catorce meses después de realizar la foto, Kevin Carter recogía en Nueva York el Pulitzer de fotografía de ese año, y llegaba a un acuerdo con Sygma, una de las agencias de fotografía más importantes del mundo. Dos meses después, aparcaba su furgoneta cerca del río donde jugaba de niño, enchufaba una manguera al tubo de escape y se suicidaba a los 33 años. Una década de contemplar la brutalidad a la que puede llegar el hombre, varios trabajos fallidos y sobre todo, la muerte en abril de Oosterbroek, su mejor amigo, durante unos disturbios que él mismo había fotografiado poco antes (y en los que también fue herido Marinovich), acabaron por pasarle factura.

Desde luego, yo, cómodamente sentado frente a las 19" del monitor de mi ordenador, y que vivo en una situación sin lujos, pero en la que nunca me ha faltado un plato de comida que llevarme a la boca (toco madera), no puedo pretender ni de lejos meterme en la piel de Kevin Carter y nisiquiera puedo tener la osadía de intentar pensar que hubiera hecho yo en su situación. Para eso tendría que haber vivido su vida, y haber estado en Sudán ese día. Lo único que puedo afirmar es que esta fotografía ha removido millones de conciencias, que es algo que no se puede decir de muchas cosas, y que por terrible que sea, es una imagen indispensable para definir el mundo en que vivimos.

En cualquier caso, lo realmente terrible de esta imagen no es las circunstancias en que fue tomada, o si el fotógrafo hizo o dejó de hacer algo. Lo realmente terrible es que la foto es de 1993. Y hoy, trece años después, once millones de niños mueren cada año antes de cumplir los cinco años. Desde que usted empezó a leer este artículo, habrán muerto unos 200 niños. Sólo que ahora no hay ningún Kevin Carter para abofetear nuestras conciencias.

Una nota semioptimista: según cifras de la ONU sobre Darfur, actualmente la desnutrición en niños menores de cinco años es de un 13,9%, frente al 21,8% de 2004. Y el 72% de la población tiene acceso al agua potable, mientras que el año pasado tan sólo el 63% disponía de ese "lujo". Es un dato esperanzador, sobre todo teniendo en cuenta que a pesar de un frágil alto el fuego, la región ha sufrido un genocidio (ignorado, cuando no promovido, por el propio gobierno sudanés), que ha provocado más de 300.000 muertes y un millón y medio de desplazados desde 2003.

Un documental sobre el fotógrafo y la foto, The Death of Kevin Carter: Casualty of the Bang Bang Club, fue nominado a los Oscars en 2006.

Los dos fotógrafos supervivientes del Bang Bang Club publicaron en 2000 The Bang-Bang Club: Snapshots from a Hidden War, un libro sobre sus experiencias (Grijalbo lo publicó en español en 2002, pero no lo he encontrado en la web).

Para saber más

El niño, el buitre y el cerdo, una reflexión sobre esta imagen (y otras dos) del escritor y ex vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez.
Necesitamos más historias y más fotos [en]. Discurso de Jan Pronk, representante especial de las Naciones Unidas para Sudán, en el 50 aniversario del World Press Photo.
Entrada sobre Kevin Carter en la Wikipedia [en].
The life and death of Kevin Carter, artículo de la revista Time [en].
Nota sobre The Bang-Bang Club en DigitalFilmMaker.net [en]. Incluye un fragmento del primer capítulo, así como varias fotos del grupo.
The Ultimate in Unfair [en], una breve colección de artículos y comentarios sobre la foto, el fotógrafo, y el tema.
El suicida del Club Bang Bang (Kevin Carter). Artículo en el blog Suicidiario del suicidio y suicidas, con algunos enlaces de interés.

Ambition and a search for glamour and excitement were clearly part of Carter's makeup. But to go into that kind of danger over and over again requires a strong sense of mission or idealism.

Scott MacLeod, jefe de la oficina de Johannesburgo de la revista Time

Esta vez el rumor ha durado poco, y ya hay información oficial sobre la Nikon D40, cuyas características coinciden con los rumores, además de alguna pijadilla curiosa como que el visor trasero se puede personalizar poniendo de fondo una foto a elección del usuario, o varias opciones de edición de imagen integradas en la propia cámara. La D40 ha venido con un par de accesorios: un zoom AF-S 18-55mm, y un nuevo flash, el SB-400. Primeras impresiones en DPReview.com (inglés) y DSLR Magazine (español).

Lo que más ha sorprendido, el precio: se habla de 680 euros el kit con el objetivo. En mi opinión, demasiado alto para lo que ofrece. Vale que 400 hubiera sido una ganga, pero no se yo cuan atractivo será este precio para una cámara "de entrada" dirigida a aficionados avanzados.

Siempre hay dos personas en cada foto: el fotógrafo y el espectador.

Ansel Adams

Bueno, lo comentan en Gizmodo, lo comentan en Engadget, lo comenta Ken Rockwell, quesabesde.com e incluso en dpreview.com, que no es muy dada a comentar rumores, así que FCF no va a ser menos:

Se dice se comenta nos han dicho que han oído, que Nikon presentará en diciembre una D40, una SLR digital de gama baja con 6.1 Mp, 2.5 fotos por segundo, autofoco de 3 puntos y 3 modos de medición, sin motor de enfoque en el cuerpo, y que usaría tarjetas SD Card, por un precio que podría estar en torno/por debajo de 400 euros.

Son rumores, son rumores...


(y antes de que alguien comente que ya hay compactas con 10 Mpíxels, y como aperitivo del artículo sobre sensores, los sensores de una compacta y de una SLR NO son comparables entre sí...)

Vía Frikosal descubro la obra de un fotógrafo español llamado Nilo Merino, del cual no tenía noticia, pero que ya tiene alguna exposición a sus espaldas y cuyas imágenes de fauna, especialmente insectos, me han gustado mucho, así como algunos retratos muy buenos que también tiene en su página, y algunos paisajes dignos de ver. También ha colgado algunas fotos en Fotonatura.org

Si se pasan por su web, les sugiero visitar primero sus galerías, y luego ver la página del autor. Frikosal quedó sorprendido por cierto detalle. Yo también.

Si les gusta la fotografía de naturaleza, este es un autor al que hay que seguir de cerca.

Fotografía de un amplio grupo de objetivosTercer y último escrito sobre el apasionante mundo de los objetivos para SLR. En los dos anteriores hemos visto lo que significan sus principales características: la distancia focal y la abertura máxima. En este vamos a intentar algunas clasificaciones que nos orienten un poco al enfrentarnos a las tremendas colecciones con las que los fabricantes nos tientan.

Prefacio: no se me líen con el factor de multiplicación de su cámara

Un detalle importante: siempre que se habla de distancia focal de un objetivo nos referimos al numerito que tiene grabado, que es el que es. La siguiente clasificación se basa en las distancias focales para una cámara de película de 35mm, o una digital de sensor completo. Esto no siempre es lo que es.

En épocas pretéritas, cuando sólo habían cámaras químicas, el tamaño de película estaba estandarizado (con algún intento de salirse del plato que no prosperó) (nótese que no intento hablar de cámaras de medio o gran formato. Ese es un estadio superior de existencia del que no hablaremos por el momento). Desde la más modesta compacta hasta la Nikon F4, la Canon EOS 1v o la Leica M7, todas usaban los mismos carretes de película de 35mm. Esta democracia que igualaba a la más sencilla de las criaturas con las top model usadas por unos pocos elegidos desapareció con el advenimiento de la era digital, y cada fabricante ha apostado por el tamaño de sensor (que a efectos focales viene a ser el tamaño del negativo) que mejor le parecía. Y eso afecta a las distancias focales y a como funcionan los objetivos.

Así que a partir de ahora cuando lean "el objetivo de 50mm es considerado el normal", ya no estamos hablando del numerito grabado, estamos hablando de su clasificación. La lectura correcta es "el objetivo de 50mm es considerado el normal en una cámara de película de 35mm, o una digital de sensor completo." Queda como tarea para el lector averiguar el factor de multiplicación del sensor de su cámara (truco: mirar el manual), multiplicarlo por la distancia focal del objetivo, y mirar entonces esta clasificación.

Por ejemplo: "el objetivo de 50mm se considera normal. Un 75mm se considera un teleobjetivo". Tenemos un objetivo de 50mm (numerito grabado). En una EOS 5D, que es de sensor completo, este objetivo es un objetivo normal. Nos prestan una EOS 400D, que tiene un factor de multiplicación de 1.6. Ops. El mismo objetivo en esta cámara es ahora un 50x1.6=80mm. Esto ya es un teleobjetivo.

Captada la idea, podemos clasificar los objetivos de distintas maneras:

Por su distancia focal

en breve:

- 50mm: objetivo normal, ángulo de visión similar al ojo humano
- menor: gran angular, mayor ángulo de visión, gran profundidad de campo, mola para paisajes
- mayor: teleobjetivo, menor ángulo de visión, acerca objetos, poca profundidad de campo, mola para deportes y fotografiar bichos de lejos

objetivo normal

Sus 50mm de distancia focal son muy similares a los 43mm de la diagonal de un negativo de 24x36mm (esto es, a la diagonal de la imagen que se proyecta sobre este negativo), y cubre un ángulo de visión de unos 46º, similar al ojo humano. Por ello su campo de visión es muy similar al que vemos normalmente. Las razones de que sea 50mm y no 43 son más bien técnicas, ya que a principios del siglo XX, cuando empezaron a fabricarse estos objetivos, esta distancia daba una mejor calidad de imagen. Algún día escribiré algo sobre Oscar Barnack, inventor tanto del objetivo de 50mm como de las cámaras de 35mm (no es una casualidad, obviamente), que por desgracia no es tan conocido como se merece.

Esta íntima relación entre la distancia focal y la diagonal del negativo (sensor), hacen que por lo general los objetivos de 50mm sean los que proporcionan una mayor nitidez de imagen así como los que disponen de mayores aberturas y presentan menos aberraciones, todo ello con una construcción relativamente más sencilla que otras focales, lo que suele traducirse en un menor peso y volumen. Son factores importantes a tener en cuenta a la hora de empezar nuestra colección de lentes.

Aún siendo desplazado por zooms de kit, el 50mm sigue siendo uno de los objetivos más utilizados, precisamente por esa capacidad de reflejar aproximadamente lo que el ojo ve. Muchos fotógrafos, entre ellos grandes maestros, no usan otra distancia focal. Se considera el mejor objetivo para iniciarse en la fotografía, ya que fuerza al fotógrafo a moverse y trabajar la composición de la imagen, en lugar de tirar de zoom o cambiar a otro objetivo sin moverse del sitio.

gran angular

Los objetivos con distancia focal por debajo de los 50mm (entre 24 y 35) son llamados grandes angulares. Su ángulo de visión es mayor que el de 50mm y tienen una mayor profundidad de campo, por lo que son ideales para fotografía de paisajes, interiores o retratos donde se desea mostrar parte del entorno. Ofrecen una notable distorsión de la perspectiva cuando se fotografían elementos muy cercanos, lo cual puede aprovecharse para conseguir efectos interesantes (de la misma manera, también puede aprovecharse para conseguir imágenes aburridas con algo de distorsión, para que vamos a engañarnos).

ojos de pez

Es un gran angular extremo que cubre un ángulo de visión de 180º o más, con una distancia focal de 19mm o menor, a costa de introducir una enorme distorsión de la perspectiva en la imagen, lo que los limita a usos técnicos y artísticos. Al igual que su ángulo de visión, su precio y tamaño también son extremos, llevándose la palma un 6mm f/2.8 fabricado por Nikon, con un ángulo de visión de 220º, un peso de 5.2 Kg y que sólo se fabrica por encargo.

teleobjetivos

Por encima de los 50mm hablamos de teleobjetivos. Su nombre proviene del griego tele, "a distancia", lo que nos dá una idea de su principal uso: "acercar" los objetos lejanos. Los teleobjetivos también "aplanan" las imágenes, en el sentido de que dos objetos situados a cierta distancia entre sí en la línea de visión parecen estar más cerca entre sí cuanto mayor es la distancia focal del objetivo. Los teleobjetivos tienen una profundidad de campo menor cuanto mayor es la distancia focal, por lo que requieren un enfoque más fino, especialmente para objetos lejanos.

Un tele corto (70-90mm) es el objetivo ideal para retratos, al combinar una nitidez de imagen similar a la del 50mm, con la posibilidad de alejarnos algo y no intimidar tanto al modelo, y su menor profundidad de campo permite, si es necesario, desenfocar el fondo para que no distraiga del punto de atención.

Teles algo más largos (hasta 200-300mm) son los utilizados habitualmente en fotoperiodismo, deportes o naturaleza, donde no siempre es posible (ni seguro) acercarse al motivo, a la vez que mantienen un tamaño y peso decente manejable.

Los superteleobjetivos (mayores de 300mm) son, como los ojos de pez, escandalosamente caros y pesados. De hecho, son aún más escandalosamente caros y pesados, especialmente los más luminosos. Tan sólo se usan en ciertos deportes (¿se han fijado en los megaobjetivos que usan los fotógrafos de fútbol?, pues esos son) y en fotografía de animales, sobre todo aves. El caso extremo es el Zeiss Apo Sonnar T* 1700mm f/4 presentado en la reciente Photokina, que pesa 256 Kg y del que en el momento de escribir esto tan sólo existe, que se sepa, un ejemplar. Su precio es desconocido, pero es vox populi que algunas de sus lentes son más caras que un coche de lujo.

Al igual que ocurre con los grandes angulares, según nos vamos alejando de 50mm, van aumentando las distorsiones y aberraciones ópticas que podemos encontrarnos. Los objetivos de construcción moderna consiguen reducirlas en buena medida (especialmente cuánto más alto es el numerito que indica el precio), pero no está de más tenerlo en cuenta.

Por su tipo de distancia focal

en breve:

- distancia focal fija: mayor calidad, más baratos y ligeros
- zooms: abarcan un rango determinado de distancias focales (pe, 70-210mm). No hay que cargar con tres o cuatro objetivos equivalentes

Un objetivo puede tener una distancia focal fija, o variable. En este último caso, se conocen como zooms.

Los zooms pueden tener una gama de focales muy amplia, que abarque tan sólo una de las clasificaciones anteriores (como un 70-200), o que cubra varias de ellas (como un 28-200). A diferencia de las cámaras compactas, la distancia focal se varía manualmente, girando el objetivo o moviendo una de sus piezas hacia adelante/atrás. En los casos en que el cambio se hace girando el objetivo, es importante fijarse en si la parte delantera del mismo también gira: esto puede ser una molestia cuando usamos filtros como un polarizador o un degradado, cuyos efectos cambian según su posición.

¿Que es mejor? ¿una lente de focal fija o un zoom? La respuesta es un rotundo... depende. Depende de sus necesidades, de sus preferencias, de su presupuesto e incluso del tema concreto que vaya a fotografiar en un momento dado. Las lentes fijas por lo general dan mayor calidad de imagen, tienen menos distorsiones y son más baratas. Los zooms ocupan (y pesan) menos, si los comparamos con las lentes fijas que sustituyen, ofrecen mayor versatilidad y evitan cambios de objetivo, lo que disminuye el riesgo de ensuciar el sensor.

Lo habitual es combinar ambos tipos para cubrir todo el rango de focales. Personalmente, en mi época de SLR química, tenía un 28, un 50 y un 70-210, y tan contento. Cuando dé el salto a SLR digital, pasaré de nuevo por el indeciso calvario de que lentes comprar, ya les contaré...

Este artículo de Digital Photography School puede ayudarle a decidir.

Objetivos especiales

Por lo general, estos objetivos tienen usos muy específicos y normalmente uno no se plantea usarlos si no es realmente necesario, pero no está de más conocerlos.

macros

La macrofotografía consiste en fotografiar motivos con una relación de 1:1, es decir, que el tamaño del motivo será el mismo que se refleje en el negativo (si fotografiamos un objeto de 1 cm, tendrá un tamaño de 1 cm en el negativo/sensor). A menudo la relación no es tan estricta, y se califican como objetivos macro los que se acercan bastante a esa relación.

Este tipo de fotografía puede realizarse con accesorios especiales, como tubos de extensión o lentes de aproximación, o con objetivos especialmente preparados para ello, que proporcionan un enfoque adecuado a las cortas distancias a las que trabajan. Existen objetivos de uso general con una posición macro, pero sus resultados no son tan buenos como un objetivo especialmente diseñado para este tipo de fotografía.

objetivos basculantes o descentrados

Son objetivos con una construcción especial que corrige la perspectiva cuando el plano focal no está en paralelo con el motivo fotografiado (por ejemplo, en la fotografía de fachadas de edificios altos). Suelen usarse casi exclusivamente en fotografía de arquitectura, y en cámaras de medio formato.

catadióptricos o de espejo

Su construcción incluye una serie de espejos que aumentan el recorrido de la luz dentro del objetivo (de manera similar a la construcción de un telescopio) lo que permite mayores distancias focales sin llegar a tamaños y pesos extremos. La calidad suele ser algo menor, y ya no suelen verse mucho.

lensbabies

Las lensbabies, que causan furor en ciertos círculos, son objetivos de bajo coste que tienen muy poca nitidez a ciertas aberturas, lo que dá a las fotos un efecto de halo o blur, que dirían los ingleses. Algunos modelos también permiten un descentrado, lo que provoca distorsiones en la perspectiva. Añadimos una intensa aberración cromática y tenemos una auténtica lente de juguete, que sin embargo, y precisamente por sus especiales características, se ha convertido en toda una curiosidad.

objetivos rápidos

Realmente no son "objetivos especiales" como los anteriores, sino objetivos con una apertura máxima muy alta, como 1.4 o 1.2 (para 50mm), o 2.8 (para 400mm), lo que permite trabajar con ellos a velocidades mayores que los de luminosidad más baja. Aunque existen objetivos con f < 1 para cine y aplicaciones especiales, creo que en fotografía los más rápidos (luminosos) son el Leica Noctilux M 50mm f/1.0 y el Canon EF 50mm f/1.0L USM.

¿Y todas esas letritas que llevan los objetivos?

Aparte de la distancia focal y la abertura, los objetivos suelen llevar una serie de crípticas iniciales en su denominación, tal que L, EF, VR, DX, o similares.

Explicar todas estas iniciales daría para un post completo, que es exactamente lo que han hecho Miguel Michán de Backfocus en su excelente El Tórrido Mundo de las Siglas en los Objetivos, y Sergio de la Torre en Abreviaturas de objetivos, ambos de lectura indispensable.

Para complementar, Ken Rockwell tiene una página sobre tecnología y terminología de Nikon, donde se explican (en inglés) las correspondientes a objetivos Nikkor.

Y para acabar

...hay que ver, y yo pensaba meter todo esto en un único post, pues sí que.... Les prometo que los próximos serán más breves.

Bueno, para acabar, un consejo: sea cual sea el objetivo que le pongan a su cámara, usen siempre, siempre, un filtro, de esos que se enroscan por delante. Los filtros más caros son bastante más baratos que los objetivos más económicos, y siempre es preferible que se raye o ensucie el filtro que la lente frontal de nuestro objetivo. Los más habituales para este cometido son los UV o los Skylight, aunque hay quien prefiere polarizadores. Ustedes mismos. Pero usen un filtro en todos y cada uno de sus objetivos.

Ah.

Y tengan cuidado ahí fuera.

Para saber más

Rediscover The 50mm Lens. The Joy And Excitement Of Subjective Photography [en]
Uses and applications of 35mm lenses [en]
Perspective correction lens en la Wikipedia [en]
Equipos para macrofotografía

Fe de (cuasi)erratas (25/11/06)

Revisando el texto me he dado cuenta de que en realidad el Zeiss de 1700mm es un objetivo para cámaras de medio formato. Si nos ceñimos a objetivos para SLR, el trofeo a la mayor distancia focal va para el Canon 1200 mm f5.6 EF L USM. Un monstruito de 16 kilos de peso, casi 90.000$ de precio, construido sólo por encargo, y del que hay una docena en activo en todo el mundo. Tiene incluso su propia entrada en la Wikipedia.

Actualización de la fe de erratas (2/12/06): estoy fino yo... Pues no, ni el Zeiss 1700 ni el Canon 1200... El teleobjetivo con la mayor distancia focal jamás construido para una réflex (léase el rotundo "jamás construido" más bien como "que yo sepa") es el Nikkor 2000mm f/11. Dos metros de distancia focal. 17,5 kilos, 254mm de frontal y distancia mínima de enfoque 18 metros. Como decimos por aquí: Ños!

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