Archivos Enero 2007

Vía Caborian redescubro una tira cómica sobre el mundo de la fotografía cuyo protagonista es un pato fotógrafo, What the Duck. Ya la había visto hace tiempo, pero la verdad es que la había olvidado...

Está en inglés, pero no hace falta mucho nivel para pillarle la gracia. Que la disfruten :)

What the Duck, tira 22

What the Duck, tira 95

Uno de los premios más importantes (si no el más) de lo que podríamos llamar fotografía social se expone estos días en Madrid. Copio y pego la nota que Esther ha tenido el detalle de enviarme:

Te recordamos que mañana miércoles 24 de enero, Médicos del Mundo inaugura la exposición del X Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, en La Casa Encendida, Ronda de Valencia 2, Madrid. La exposición podrá visitarse hasta el 2 de febrero.

Con motivo del décimo aniversario de la institución del premio, el día 1 de febrero, a las 19:30 horas, también en La Casa Encendida, celebraremos la conferencia Cooperantes y periodistas, testigos incómodos frente a situaciones de conflicto e injusticia social.

La mesa estará formada por Gervasio Sánchez, periodista, Yannis Kontos, fotógrafo ganador del X Premio Luis Valtueña, Ramón Lobo, periodista, Olivier Longue, director general de Acción Contra el Hambre, y Teresa González, presidenta de Médicos del Mundo.

Web del Premio Luis Valtueña

CajaCanarias de Tenerife sigue apostando por la fotografía como valor artístico, y el año pasado montó varias de las exposiciones de fotografía más interesantes que se vieron por las islas. Ahora se sale trayendo nada menos que Tête à Tête (Cara a cara), una exposición de 121 retratos de Henri Cartier-Bresson que ya ha recorrido medio mundo, y que recala por primera vez en el archipiélago.

La cita es en el Centro Cultural de CajaCanarias (Plaza del Patrotiotismo, 1), desde el 25 de enero al 16 de marzo, y en horario de lunes a viernes de 11 a 13 y de 17 a 21 h, y sábados de 11 a 14 y de 17 a 20 h.

Para los que no podamos disfrutar de la exposición in situ, podemos verla en línea en el especial que le dedicó el Washintong Post, o pillar el libro, que no tiene desperdicio, en Amazon o la Casa del Libro.

Pero si están en Tenerife en esas fechas, no se la pierdan. No todos los días pasa por aquí una exposición de este calibre.

Hace algún tiempo, hablando de objetivos, ya comenté algo sobre aberturas de diafragma, uno de los dos parámetros que definen lo que es la base de cualquier fotografía: la exposición. Hoy toca el otro parámetro, la velocidad de exposición (o velocidad de obturación, o tiempo de exposición), y en un cercano futuro (con algo de suerte) nos extenderemos un poco sobre el concepto de exposición y cómo jugar con estos dos valores....

La gente con cierta idea de teoría fotográfica puede obviar tranquilamente este post ;)

¿De qué estamos hablando?

Del tiempo durante el que la superficie sensible (sensor o película) recibe luz. O expresado de una forma más elegante, el tiempo durante el que la superficie sensible está expuesta a la luz (de ahí lo de "exposición"). Se conoce como velocidad de obturación porque habitualmente es el tiempo durante el que el obturador de la cámara permanece abierto. Suele expresarse en segundos (para tiempos igual o mayor que un segundo) o fracciones de segundo (para tiempos menores a un segundo). Ojo, las fracciones de segundo suelen escribirse sin el 1/ (es decir, si la cámara marca una velocidad de 500, indica 1/500 de segundo) (esto despista mucho al principio).

¿Obturador?

Mmmm.... esto daría para un post completo, pero ya que estamos, y dado que está intrínsecamente relacionado con la velocidad, intentaremos resumirlo: el obturador es el dispositivo que evita que entre luz al sensor (o película), y que se abre durante un tiempo determinado al pulsar el disparador. Durante ese tiempo, el obturador se retira y dejar pasar libremente la luz hacia la superficie sensible. A más tiempo abierto, más luz llega al sensor.

Hay dos tipos de obturador:

obturador central

Se situan en la lente de la cámara, y suelen abrirse desde el centro hacia los bordes. Si tiene una cámara compacta análogica, puede verlo de forma sencilla abriendo la tapa de la película (antes, asegúrese de que no hay película dentro, claro), y sacando una foto. Podrá apreciar perfectamente el círculo que se abre y se cierra. Si su cámara se lo permite, abra al máximo el diafragma y seleccione una velocidad lenta para apreciarlo mejor.

En el caso de las compactas digitales, es más difícil apreciarlo, no sólo porque no podemos abrirlas por detrás (no podemos, no lo intente), sino porque funcionan de manera ligeramente distinta: en las compactas digitales el obturador está inicialmente abierto (si no, no llegaría la luz al sensor y no podríamos ver la escena en la pantallita de atrás), y al pulsar el disparador, primero se cierra el obturador, se ajusta la circuitería del sensor para que pase de capturar vídeo (el que se muestra en la pantalla) a capturar imagen fija, entonces se abre el obturador durante el tiempo indicado, se cierra, vuelve a reajustarse la circuitería, y vuelve a abrirse para volver a mostrar la escena actual en la pantallita (¿nunca se había preguntado por qué tardan tanto las compactas en hacer una foto después de pulsar el botón? Pues ya lo sabe). Eso hace algo difícil poder apreciar el obturador. Pero está ahí, créame.

Este tipo de obturadores tiene bastantes ventajas, ya que son extremadamente fiables, silenciosos y ligeros, además de que permiten una perfecta sincronización de flash a velocidades de hasta 1/1000. Por contra, tienen dos importantes desventajas: no permiten velocidades superiores a ese 1/1000, y no pueden usarse en cámaras SLR (ya que van integrados en la lente, y eso obligaría a lentes y cámaras más complejas y caras). Así que las cámaras SLR usan...

obturador de cortinilla

Este modelo consta de dos cortinillas situadas en la cámara, entre el objetivo y el sensor, que se desplazan horizontal o verticalmente (según la cámara). Las cortinillas se desplazan a una velocidad constante (pongamos que hacen todo el recorrido en 1/100 s), y es el espacio entre ambas cortinillas (por el que pasa la luz) el que define la velocidad. Por ejemplo: si hace el recorrido completo en 1/100s, y la distancia entre las cortinillas es de 1/20 la longitud del sensor (para un sensor de 36mm, 1.8mm, por ejemplo), entonces la velocidad de obturación será de 1/2000.

Sin que sirva de precendente, una imagen para intentar que quede más claro:

Imagen compuesta de cinco fotos simulando el funcionamiento de un obturador de cortinilla horizontal

En la primera imagen, el obturador está cerrado (transparencia añadida para mayor claridad). En la segunda, la primera cortinilla ya se ha desplazado ligeramente, dejando un hueco, y la segunda cortinilla acaba de comenzar su movimiento. En la tercera y cuarta imágenes continua el desplazamiento de ambas cortinillas, y en la quinta la primera cortinilla ha finalizado su recorrido y la segunda está a punto de terminar.

El espacio entre cortinillas en este ejemplo es de 1/5 el ancho del sensor, por lo que si suponemos que cada cortinilla hace su recorrido en 1/100 de segundo, la exposición será de 1/500. Es decir, cada fragmento del sensor habrá estado expuesto a la luz durante 1/500 de segundo, aunque no simultáneamente (esta no simultaneidad es generalmente imperceptible, aunque puede dar lugar a algunos efectos curiosos, especialmente al usar flash). Ajustando el espacio entre cortinillas, es relativamente sencillo conseguir velocidades bastante altas, que llegan a 1/8000 en algunos casos.

Cuestión de tiempo

Con un excelente criterio (que a menudo se echa de menos en muchos aspectos de la tecnología de hoy en día, aunque también es cierto que les costó cierto tiempo -valga la redundancia- ponerse de acuerdo), los fabricantes de cámaras decidieron unificar una serie de valores que forman una escala de velocidades utilizada universalmente, al igual que se hizo con las aperturas de diafragma. Con excelente criterio también, la relación entre los valores de esta escala es la misma que sigue la serie de valores de diafragmas, con lo cual ambas series pueden relacionarse entre sí de manera sencilla (más sobre esto cuando tratemos el tema de la exposición). La serie en cuestión es la siguiente, en la que cada tiempo es la mitad del valor anterior, y el doble del siguiente, con un ligero redondeo:

30 15 8 4 2 1 2 4 8 15 30 50 125 250 500 1.000 2.000 4.000 8.000

Nótese que los valores situados a la izquierda del 1 corresponden a segundos, y los situados a la derecha, a fracciones de segundo. A medida que nos desplazamos hacia la derecha, las velocidades son más altas, y el tiempo de exposición más corto.

Esta puede considerarse la escala completa, sólo presente en las cámaras más avanzadas. Generalmente, las cámaras más sencillas sólo cubren desde 1 a 1/1000, o incluso menos. También son muy pocas las cámaras que llegan a 1/8000 o 30. Al igual que ocurre con los valores de la abertura, el salto entre un valor y otro se conoce como un "punto" o "paso", y también al igual que con las aberturas, la mayoría de las cámaras modernas permiten seleccionar valores intermedios de esta escala, como 1/80 o 1/160. En estos casos se habla de "medio punto", o "un tercio de punto".

Rápidorápidorápido....

Las velocidades más altas (1/500, 1/1000...) "congelan" el movimiento, permitiendo "detener" objetos que se desplazan. La distancia y el sentido del objeto en movimiento son determinantes para conseguir este efecto: objetos más lejanos son más fáciles de fijar, al igual que los que siguen una trayectoria perpendicular a la cámara (alejándose o acercándose a esta). Al contrario, objetos cercanos o moviéndose en paralelo a la cámara, requerirán velocidades más altas para conseguir ese efecto de fijado.

Al aumentar la velocidad, entra menos luz, por lo que para conseguir una exposición correcta serán necesarias aberturas más grandes o usar una mayor sensibilidad en el sensor o película (más sobre esto en próximos posts).

Para velocidades extremadamente rápidas (de esas que se usan para congelar balas atravesando naipes o globos estallando) se usan flashes y disparadores electrónicos, es decir, se juega con el tiempo durante el cual la luz ilumina la escena, y no con el tiempo durante el que la cámara permite que le entre luz. Es técnicamente más sencillo. También es otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión...

Con caaaalmaaa...

Al disparar con velocidades lentas (1/50 o menores) es necesario tener en cuenta la molesta tendencia a moverse que tienen la mayoría de los objetos. No sólo los objetos fotografiados, sino también la cámara misma: cuánto más lenta sea la velocidad, más sensible será la cámara a las vibraciones. Estas vibraciones se producen al pulsar el botón disparador (para lo cual viene bien disponer de un cable disparador, o usar el autodisparo del que disponen la mayoría de las cámaras), al levantarse el espejo de las cámaras réflex y golpear la parte superior de su soporte (para lo cual viene bien levantar el espejo antes de realizar la foto, en las cámaras que disponen de esta opción), y sobre todo, con los movimientos del fotógrafo si la cámara se está cogiendo a pulso (para lo cual viene bien usar un trípode o un monopie).

Para evitar fotos movidas debidas a la vibración de la cámara cuando se usa la cámara a pulso hay una regla de oro: la velocidad de disparo ha de ser como mínimo la inversa de la distancia focal. Es decir, si usamos un objetivo de 200mm, la velocidad debe ser 1/200 o superior. Con un 50mm, 1/50 o superior (ojo al multiplicador de focal de su cámara, un 200mm con un sensor con un multiplicador de 1.5 es equivalente a un 300mm, por lo que la velocidad mínima sería de 1/300).

Para velocidades muy lentas, muchas cámaras disponen de una posición B (de bulb). En esta posición, el obturador permanece abierto tanto tiempo como el pulsador de disparo permanezca presionado (para lo cual vienen muy bien los cables disparadores, que suelen permitir "fijarlos" en posición de disparo), permitiendo tiempos de exposición incluso de varias horas. ¿Que para qué querría alguien exponer una foto durante varias horas? Pues para astrofotografía, por ejemplo. O para enchufar un montón de filtros grises neutros al objetivo y hacer fotos de lugares con mucha gente con exposiciones tan largas que la gente no quede reflejada en la imagen.

Algunas cámaras tienen también una posición T (¿trigger?), en la cual la exposición comienza al pulsar el disparador, y dura hasta que se pulsa nuevamente. No se ve mucho últimamente.

Por cierto, las cámaras digitales llevan muy mal lo de las exposiciones muy largas, ya que el sensor tiene a calentarse y añadir ruido a la imagen. Pero eso es otra historia, etc, etc...


La velocidad de obturación nos proporciona una amplia gama de posibilidades creativas, y nos permiten ver el mundo de una forma que sería imposible de captar a simple vista: los objetos congelados o movidos a menudo son muy interesantes, y se pueden conseguir espectaculares efectos con objetos en movimiento combinados con otros estáticos (usar velocidades lentas con agua en movimiento en cascadas, fuentes o en la orilla del mar proporciona resultados impresionantes, por ejemplo). Pero ojo, la mayoría de las veces, una foto movida es una foto movida. Use su sentido de la estética.... ;)

Un par de convocatorias de concursos que me han parecido interesantes:

I concurso de fotografía Social

Convoca: Plataforma de ONGs de Acción Social Plazo: hasta el 5 de febrero Bases: http://www.plataformaongs.org/Documentos/311026034_1_Bases%20CONCURSO1.pdf (pdf) Contacto: comunicacion(arroba)plataformaongs.org Tema: realidad y problemática que afecta a los colectivos y áreas de actuación con los que trabajan las organizaciones miembro de la Plataforma de ONG de Acción Social (SIDA, drogodependientes, pobreza, transeuntes, refugiados...). Las fotografías deben mostrar absoluto respeto por la dignidad de las personas y, preferiblemente, reflejarán una imagen positiva y esperanzadora sobre las realidades o colectivos que traten. Premios: un primero de 1.200€, segundo de 600€ y catorce áccesits de 100€ Formatos: tanto digital (CD, preferentemente TIF sin comprimir de al menos 6 Mb) como papel (mínimo 18x24 en soporte semirígido). Técnica libre.

I Certamen Internacional de Fotografía Gastronómica

Convoca: Centro de fotografía Isla de Tenerife Plazo: hasta el 1 de marzo Bases: disponibles en Fotografía en Canarias Tema: a) Platos y productos gastronómicos / b) Ambientes y personajes relacionados con la gastronomía. Premios: por cada modalidad, un primero de 3.000€ y un segundo de 1.500€. Los cuatro trabajos premiados serán expuestos en el IX Festival Fotonoviembre. Una selección de las obras presentadas se mostrará en una exposición durante abril-mayo. Formato: digital, en CD/DVD, alta resolución, máximo de dos trabajos, compuestos por un mínimo de tres fotografías y un máximo de diez (o quince, hay una ligera errata en las bases que no lo deja claro).

Es muy sencillo:

1- visita la web de Carlos Cazurro, fotógrafo castellano que empezó en esto de la fotografía de casualidad hace tres años, y parece que se le dá bastante bien

2- babea viendo su fotoblog

3- selecciona la(s) foto(s) que te gustaría ver colgada en tu casa o en la de algún/a conocido/a

4- ingresa en la cuenta del autor el importe correspondiente (desde 20€ por un 20x30 hasta 60€ por un 30x60, más la voluntad y los gastos de envío)

¡Y ya está! Tú recibes en casa la(s) foto(s) elegida(s), y con los 1.000€s que se esperan recaudar este mes de enero se construye un sistema de agua potable en El Salvador, a través de la ONG PLAN.

Mas info en la web de Carlos Cazurro.


(vía Sergio de la Torre)

Imagen promocional de la obraGrandes fotógrafos Magnum Photos
60 volúmenes de 48 páginas + lámina (42x30 cm)
Editorial Salvat, 2006-2009?
ISBN: 978-84-471-0260-0

Pues sí, después de recorrer varios quioscos por fin pude hacerme con el primer volumen de esta colección, y lo aprovecho para abrir nueva sección en el blog (como si las demás estuviesen completitas y al día...).

Como ya había comentado, se trata de un coleccionable que ha lanzado la editorial Salvat dedicado a los fotógrafos de la (Mítica) Agencia Magnum (no olvido que tengo que dedicarle al menos un post algún día), lo cual ya de por sí le confiere gran interés a la obra.

Cada volumen, de aparición quincenal y a un precio de 9.95€, está dedicado a un fotógrafo y consiste en un librito de 48 páginas de aproximadamente 25x25 cm, y una lámina de 42x30. Es una publicación eminentemente visual y consagrada a la obra de cada artista, ya que, además de la lámina, de las 48 páginas 35 están dedicadas a una selección de las fotografías del autor de turno. Les acompaña una (muy breve) introducción al autor antes de las fotos y una (minúscula) biografía al final, además de una página dedicada a citas sobre el autor y dos a portadas de las publicaciones del mismo. Es un formato que, quitando las citas y las portadas, recordará a los más viejos del lugar la colección de muy parecido título (Grandes Fotógrafos) que lanzó Orbis allá por los años 80.

Me ha gustado:


  • la idea misma de la colección. En conjunto los 60 volúmenes formarán un fondo difícil de reunir y de tremendo valor e interés para cualquier amante de la fotografía, de la mano de la agencia de fotoreportaje más prestigiosa de la historia (si llegan a publicarse todos, que ya sabemos como va esto de los coleccionables de quiosco).

  • la calidad de la edición. En especial, la magnífica calidad del papel.


No me ha gustado tanto:

  • el formato. En una obra tan visual, con 25x25, aún siendo un buen tamaño, uno se queda con ganas (la colección de Orbis, a 23x30, resultaba -en mi opinión- más acertada en este sentido).

  • el escaso espacio dedicado al texto. Hubiese preferido prescindir de las citas a cambio de una presentación y/o una biografía más amplia.

  • el precio. Aún siendo quincenal, y aún contando con la muy buena calidad de la impresión, se hace un poco cuesta arriba pagar 10 euros por 48 páginas, cuando por 20 o 30 pueden conseguirse algunas obras de estos mismos autores de casi 200 páginas, a mayor tamaño y en tapa dura.

  • que no me dejen suscribirme desde Canarias ;)


No acabo de decidir si me gusta o no:

  • que hayan puesto los que para mí son los autores más interesantes (Capa, Cartier-Bresson y Erwitt) como los primeros números de la colección. Me temo que habrá un buen bajón de ventas desde el número 4, e igual distribuir la entrega de estos entre otros autores hubiera sido una estrategia más interesante.

  • la lámina. Es un punto tener una obra de algunos de los mejores fotografos del mundo en ese tamaño, pero si fuera opcional (con un precio más bajo para el libro en ese caso), seguramente compraría más volúmenes.


En resumen: es una colección muy buena. Bastante recomendable, sobre todo por la oportunidad no muy común de reunir la obra de 60 grandes fotógrafos. Pero algo cara. Personalmente, compraré varios de los volúmenes (bastantes, espero, depende de como vaya el Plan Renove de mi equipo fotográfico), pero no todos. Será difícil, eso sí, seleccionar cuales, porque desconozco a muchos de los autores, supongo que tiraré de Google para que me aconseje ;)

Si están a tiempo, píllense el primer volumen (les va a costar encontrarlo, aviso). Por 2.95€, no tienen excusa. E incluso si no piensan hacerse la colección, les recomendaría comprar los dos siguientes. No creo que se arrepientan.

Y no quiero acabar sin alabar y agradecer la iniciativa de Salvat. Es la colección más interesante que ha visitado nuestros quioscos desde hace muchos años.

Curiosidad para los que estén acostumbrados a usar ISBN: pues sí, ha cambiado el sistema de numeración (en).

La nitidez es un concepto burgués.

Henri Cartier-Bresson

(la cita, por cierto, tiene su anécdota [en], con Helmut Newton como protagonista)

Neatorama ha publicado una muy interesante selección de fotografías que cambiaron el mundo, que viene muy bien para empezar el año. Como en toda selección, mucha gente pensará que faltan algunas fotos, o que sobra alguna, a mí personalmente me parece una muy buena muestra. Todas tienen un breve comentario (en inglés) que las pone en contexto, y un subtítulo que de alguna manera explica por que fueron seleccionadas.

Algunas de las fotos no las conocía, y con varias de ellas espero explayarme por aquí algún día ;)


(vía Digital Photography School)

Comentaba por aquí hace algún tiempo la suerte de vivir en Canarias, que aunque hace ya bastante que dejó de ser el gran chollo que era para compras de electrónica, sigue teniendo unos precios bastante interesantes para la cosa fotográfica, sobre todo en las gamas media y alta...

Claro que también tiene sus pegas: leía ayer en Backfocus la aparición de un nuevo coleccionable de Salvat de lo más interesante: Grandes Fotógrafos. Magnum fotos, 60 entregas quincenales a 9,95€, cada una con un libro monográfico dedicado a un autor y una lámina de 42x30 del mismo, lo que no está mal por ese precio.

¿Cual es la pega? Pues si visita la web de Salvat, encontrará que le invitan a suscribirse a la colección, lo cual ofrece múltiples ventajas: precio fijo durante toda la colección (en dos años y medio el precio en quiosco subirá más de dos veces seguro), dos números de regalo, tres regalos a lo largo de la suscripción (el segundo de ellos una cámara lomo), la comodidad de domiciliar los pagos (que incluye un 10% de descuento, adicional al IVA que no te cargan por residir en las islas)...

¿Y cual es la pega entonces? Pues nada, que si vives en Canarias (como es mi caso), y convencido por la web y en un arrebato de compra compulsiva, vas a rellenar el formulario de suscripción, te encontrarás con una nota tal que Oferta válida para península y Baleares, suscribiéndose por internet.

Si vives en Canarias (y Ceuta y Melilla, supongo), pues hala, a apoyar al pequeño comercio y ver si tienes suerte de encontrar un quiosco que lo tenga. Eso sí, si se te queda algún ejemplar colgado sí que puedes pedirlo a través de la web, que te lo mandan (¿?)...

Pues nada, consultaré al único quiosco que tengo en 860 m. a la redonda de mi lugar de trabajo (que bien viene Google Earth para calcular estas chorradas), a ver si hay suerte, porque lo cierto es que la colección tiene pinta de valer la pena. Ya les cuento si consigo hacerme con la primera entrega...


(actualización 8/1: después de dos días recorriendo quioscos, por fin he conseguido hacerme con el último ejemplar que le quedaba al señor del bazar La Gacela. La edición está bastante cuidada, pero después de verlo de cerca, no estoy tan seguro de hacerme la colección completa. Aunque sí que pillaré seguro -bueno, si me dejan, supongo que el que el precio pase de los 2.95 de la oferta de lanzamiento a 9.95 disuadirá a muchos de los que arrasaron con el resto de ejemplares de la ciudad- los dos próximos números, dedicados a Cartier-Bresson y Herwitt, dos de mis ídolos).

Artículos relacionados:

Un debate constante en la historia de la Fotografía, y más desde la aparición (y posterior boom) de la fotografía digital, es el de la manipulación, o postprocesamiento, de la imagen. ¿Se considera manipulación alterar los niveles o la saturación de color de una imagen?, ¿y una composición HDR?, ¿y corregir por software las aberraciones del objetivo?, ¿en que punto deja una imagen de ser una fotografía y pasa a ser "otra cosa"?

Pues en Bichos y Fotos se han liado la manta a la cabeza con tan peliaguda cuestión y han elaborado una informal pero a mi gusto muy precisa clasificación de Grados de Manipulación, que va desde el 0, sin retoque alguno, hasta el 5, fotomontajes con varias imágenes. Es una propuesta de clasificación abierta y susceptible de modificaciones (de hecho, va por su versión 1.1).

Obviamente, no hay grados "mejores" que otros, y se pueden hacer tanto maravillas como desastres en cada uno de los distintos niveles, y cada uno hará lo que más le guste (personalmente, me gusta moverme entre los grados 0 y 1 de esa clasificación), pero me parece interesante como base para clarificar ideas y posiciones.

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