Archivos Junio 2007

Todos guardamos en la memoria algún beso que recordamos con especial cariño. En el caso de la fotografía, dos son esos besos que han permanecido fijos a lo largo del tiempo: el Beso de despedida de la Guerra, de Alfred Eisenstaedt y Victor Jorgensen (dos autores, dos fotos, un beso), y el Beso en el Hotel de Ville, de Doisneau, del que escribimos hoy.

Una pareja se besa apasionadamente, mientras varios peatones pasan alrededorEl beso más famoso de los varios que retrató Doisneau en las calles de París fue tomado (y dado) en la terraza del Hotel de Ville, el 1 de abril de 1950. Una anónima pareja se besa apasionadamente ante la pasividad de los paseantes que les rodean, y son inmortalizados por la Rolleiflex de uno de los fotógrafos más conocidos de la Francia de la época, que estaba trabajando en un encargo de la revista Life sobre amantes parisinos.

Durante muchos años se consideró esta imagen como una preciosa muestra de lo espontáneo del amor, y todo un icono del romántico París. Hasta que a finales de los 80, Jean-Louis y Denise Lavergne vieron la foto y pensaron que eran los protagonistas de la misma: estuvieron en esa misma calle ese mismo día, y con ropas muy parecidas. Así lo dijeron públicamente, e incluso fueron filmados para un documental sobre Doisneau. Hasta que se les ocurrió pensar que con el romanticismo de la historia no era suficiente, y decidieron ir a juicio para recibir parte de los derechos de autor de la imagen, que afirmaban había sido "robada" por el fotógrafo.

Muy convencidos deberían estar, porque en 1992 se supo que la anónima pareja no era tan anónima, aunque sí que era pareja: Françoise Bornet y su novio por aquel entonces, Jacques Carteaud, estudiantes de teatro en una escuela cercana a donde fue tomada la foto, fueron "reclutados" por Doisneau en el mismo café desde el que se tomó la famosa imagen para que posaran besándose, supuestamente repitiendo una escena que el fotógrafo había visto anteriormente. La pareja fue fotografiada también en distintos lugares de la ciudad, durante casi medio día. La prueba de esta afirmación era irrefutable: una impresión original, firmada por Doisneau, que el fotógrafo regaló a la señorita Bornet pocos días después de realizada la foto. Fotógrafo y modelos habían guardado el secreto durante cuatro décadas, hasta que lo revelaron en el juicio iniciado por los Lavergne.

El romance entre Bornet y Carteaud apenas duró unos cuantos meses, pero su beso sigue siendo todo un símbolo del amor romántico y de París, especialmente desde que a finales de los 80 Rapho (la agencia para la que trabajó Doisneau y que posee los derechos de la imagen), la lanzara como poster y vendiera en unos pocos años más de medio millón de copias, el cual aún sigue decorando miles de habitaciones adolescentes (bueno, suponiendo que los adolescentes aún sigan colgando posters en sus habitaciones). El original propiedad de Françoise Bornet fue subastado en abril de 2005, alcanzando la nada despreciable suma de 155.000 euros, pagados por un coleccionista suizo anónimo, con los que la ya septuagenaria dama pensaba financiar una productora de documentales. Jacques Carteaud, el mozo protagonista, que fue viticultor, falleció hace algunos años. La imagen, aparte de aparecer en millones de objetos de merchandaising, ha inspirado incluso una obra de teatro y fue la imagen que ilustró la campaña con la que París se postuló por los Juegos Olímpicos de 2012.

¿Que la foto estuviese preparada le quita mérito...? Una pareja besándose apasionadamente en medio de la calle, detenido el tiempo, impasibles ante un mundo que fluye a su alrededor, asimismo impasible.... No, no creo que le quite ningún mérito. Es una magnífica fotografía, tanto en técnica como en composición, la bufanda saliendo del abrigo, la postura de los amantes, completamente perdidos en su mundo, las manos, los viandantes borrosos o recortados...

Y es que un beso, aunque sea preparado, no deja de ser un beso.

Para saber más

Noticia sobre la subasta de la foto. The Kiss, un extenso artículo del Kinsey Institute sobre el beso, en el que cuenta parte de la historia de la foto. [en] Mucho más que un beso, artículo en El País sobre Doisneau. El poster, en allposters.es

I would have never dared to photograph people like that. Lovers kissing in the street, those couples are rarely legitimate.

Robert Doisneau

un cirujano sostiene la mano de un feto, que sobresale de un útero durante una operaciónSi siguen la serie del médico con bastón y mala leche, posiblemente les suene esta foto que "homenajearon" en un reciente espisodio de House. Es una imagen muy conocida, que seguramente les habrá llegado más de una vez en algún "poguerpoint", o en alguna carta cadena de esas que si reenvía a quince personas les resuelve la vida. Lo que no es tan conocido es la controversia que hay detrás de la misma, y en la que, si bien no se cuestiona la autenticidad de la imagen, sí que se interpreta de muy distinta manera lo que se ve en ella.

La fotografía, parte de una serie realizada con una Canon 1N, fue tomada el 19 de agosto de 1999, durante una compleja operación mediante la cual se corrije la espina bífida de un feto en el mismo útero materno. En la misma se ve como asoma la mano del feto, que es sostenida por uno de los dedos del cirujano, el Doctor Joseph Bruner. La fotografía fue tomada por Michel Clancy, reportero freelance, durante una de las operaciones llevadas a cabo por el doctor Bruner y su equipo de la Universidad de Vanderblit, en Nashville, Estados Unidos.

La operación es enormemente compleja, y aunque ya se había realizado otras 53 veces antes de la fotografiada, esa operación en concreto tenía el interés añadido de que el feto tan sólo tenía 21 semanas, el más joven operado hasta esa fecha (ignoro si se ha realizado con algún feto aún más joven a día de hoy). La operación fue un éxito y el pequeño Samuel nació el 2 de diciembre de 1999. La fotografía fue publicada por primera vez el 7 de septiembre en el USA Today y The Tennessean Newspaper, y poco después, en el número de septiembre-octubre de 1999 de la revista francesa VSD

Hasta ahí la historia de la fotografía tal cual. Sin embargo, desde antes de su publicación (y sobre todo, después), la imagen suscitó bastante controversia. Para empezar, cómo llegó a publicarse: después de aparecer en los dos periódicos estadounidenses, y extrañado por no recibir ningún comentario de la gente de Vanderblit, Clancy les llamó y supo que una foto exactamente igual había sido hecha un mes antes por el fotógrafo Max Aguilera, con el mismo equipo de cirujanos, y eso sí, a un feto algo mayor: Sarah Switzer, de 24 semanas. La foto estaba destinada nada menos que a ser portada del número de diciembre de 1999 (el 'Millenium Isuue') de la revista Life. La publicación de la foto de Clancy causó un cierto revuelo, y puesto en contacto con Life a través de un agente, el fotógrafo recibió una oferta de compra de su imagen. Pero no para publicarla, sino para "matarla". Es decir, adquirir todos sus derechos para que jamás volviese a publicarse, y salir con la portada que tenían prevista. Después de duras negociaciones, no se llegó a un acuerdo y Clancy inició una carrera para publicar su foto antes de que la revista publicase la suya. A finales de septiembre, la revista francesa VSD dedicaba cuatro páginas al reportaje de Clancy, y para mediados de noviembre, la imagen ya había sido publicada en las principales revistas y periódicos europeos. Life publicó otra portada.

La segunda parte del culebrón empezó en enero de 2000, con una entrevista al doctor Bruner en el Tennessean Newspaper. La imagen ya había recorrido medio mundo y estaba siendo ampliamente usada por grupos antiabortistas en sus campañas, a cuento de que un feto de 21 semanas ya presentaba voluntad suficiente como para agarrarse a un dedo. En la entrevista, el doctor Bruner afirmaba que la foto era un posado, y que realmente la mano de Samuel no había salido del útero y se había cogido a su dedo, sino que él la estaba sosteniendo. Su argumento era bastante convincente: tanto Julie, la madre, como el feto, estaban anestesiados, y no podían realizar ningún movimiento.

Clancy, por supuesto, niega que todo fuese preparado, y afirma que estaba distraído hablando con una enfermera cuando vío "la foto", e hizo la serie tan rápido como el motor de su cámara le permitía....

A un servidor, personalmente, le parece más curiosa la tramoya que hay detrás de la publicación de una foto, que la polémica sobre si era un posado o no, por mucha relevancia que algunos grupos quieran darle a que un feto de 21 semanas pueda o no cerrar la mano sobre un dedo.

Y el mero hecho de abrir el útero de una mujer embarazada, retirar el líquido amniótico, operar de la columna a un feto de sólo 21 semanas, y luego volver a ponerlo todo en su sitio, ya me parece tan asombroso que el resto de la historia es prácticamente un adorno. Pero no deja de ser un adorno curioso, así que por eso se lo cuento ;)

(y ya saben, nada de reenviar cadenas de correo. Casi todas son falsas)

Para saber más

La historia de la foto en la web de Michel Clancy, según su versión [en]. Comentario de la foto en Snopes, una web dedicada a investigar leyendas urbanas [en]. Revisión del capítulo de House en Polite Dissident, desde un punto de vista médico (la foto la mencionan por encima, pero las revisiones médicas de los capítulos son de lo más interesantes) [en].

...y en chino, y en alemán, francés, coreano, italiano y portugués.

Olé.

Creo que no he comentado por aquí que soy Tremendamente Despistado. De esos que de repente aparecen en el salón con la pasta de dientes en una mano y una cucharilla en la otra y se preguntan "¿que c* iba a hacer yo?". De esos despistados que les dá por comprar una mochila de lo más maja para llevar su D200 nuevecita... y se dejan la cremallera abierta al colgársela. Dos veces.

La primera de las caídas, a eso de un metro y medio de altura, y a la semana de haber comprado la cámara, se saldó con el filtro hecho añicos, el corazón parado durante unos microsegundos, y las caras de susto de los compañeros de trabajo. La cámara, haciendo honor a su aleación de aluminio y magnesio, intacta, y milagrosamente, el objetivo también. La segunda caída, a los tres meses de haber comprado la cámara, misma altura y por el mismo despiste, fue algo más delicada: la cámara igual, como si nada y casi pidiendo que le den más caña, que pasa aquí. El filtro, con una ligera rotura, y el anillo portafiltros del objetivo (un 18-200), con una limpia rotura y ligeramente salido de su sitio. Gasp. También me daba la impresión de que el zoom no pasaba de 135, pero debe ser algo psicológico, porque en las fotos sí que se aprecia claramente el aumento.

Así que con anillo portafiltros roto y zoom en estado dudoso (pero cristales en perfecto estado, gracias al MEV) empezó a entrarme una cierta congoja... cualquier búsqueda en Google o por los foros de fotografía más conocidos les devolverá decenas de historias de terror del servicio técnico de Nikon en España, por lo cual ya me veía un mes sin objetivo y pagando una pasta por volver a tenerlo enterito....

Pero lo cierto es que en Google o en esos mismos foros que llaman de todo menos bonitos al SAT de Nikon, si se añade la palabra "Canarias", los resultados son completamente opuestos: todo son alabanzas a la calidad y el trato de Tirsons, que llevan el SAT de Canarias, elevando casi a la categoría de leyenda urbana al técnico principal del mismo, el señor Masao (disculpas si no está escrito correctamente) (y doy fe de que dicho señor existe, y sigue trabajando en Tirsons, lo ví personalmente). Así que una luminosa tarde, con una mezcla de temor y esperanza allá fuí, a El Sebadal, con mi objetivo lesionado.

A las 16:10 me lo recogieron, con la advertencia de que si el VR estaba estropeado, tendrían que mandarlo a reparar a Península. A las 9:30 de la mañana siguiente, me llamaron para recogerlo: el objetivo estaba bien, y habían pegado la pieza rota. De paso, le hicieron una limpieza. Y no me cobraron nada.

Con un servicio técnico así, me siento mucho más seguro de haber elegido Nikon. Mi mayor agradecimiento a los señores de Maya y Tirsons (aunque espero no visitarles a menudo). Chapeau.

(actualización 31/01/2011: Tirsons ha cerrado el servicio técnico de Nikon en Canarias).

Pues ese módico precio es por el que se ha vendido la cámara para daguerrotipos más antigua del mundo, fabricada por Susse Frères allá por 1839. Subastada hará un par de días por la casa vienesa Westlich, este ejemplar único perteneció al profesor Max Seddig, director del Institute of Applied Physics in Frankfurt am Main. Regalada a su asistente, Günter Haase, que fue profesor del Departamento de Fotografía Científica de la Universidad de Frankfurt y jefe de Fotografía Científica de la Universidad Técnica de Munich, pasó a manos del hijo de éste el pasado febrero, tras su fallecimiento. Hijo que debe estar de lo más contento tras ver como esta cámara encontrada de casualidad en la buhardilla familiar alcanzaba este precio desde los 100.000 euros de salida. El comprador permanece anónimo.

(la referencia a esta cámara la leí en la siempre recomendable DSLR Magazine, en un artículo donde también se habla de la feria de coleccionismo de Bièvres, un sitio al que Biomaxi no debería ir bajo ningún concepto, a no ser que le toque la lotería o reciba una jugosa herencia)

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