Archivos Febrero 2011

Desde este domingo 27 de febrero El País distibuye junto al periódico la colección de librillos Grandes Fotógrafos Magnum Fotos, que ya comentamos por aquí hace un tiempo cuando fue publicada por Salvat allá por 2007.

Por lo que se ve en la publicidad de la promoción, el contenido y formato es casi exactamente el mismo, 40 libros, cada uno dedicado a un autor y con una lámina (la colección original de Salvat era de 60). El primero de ellos trata sobre Robert Capa, por 2,95€ y el resto por 9,95€. Siendo el mismo contenido y el mismo precio mi comentario es el mismo que hace unos años: una colección interesante pero cara para lo que ofrece. Si no tienen la primera entrega, píllenla porque sí que vale la pena por tres euros. Del resto, yo me limitaría a los autores o a las láminas que realmente me interesen. Ojo, que el orden de publicación varía según la provincia (no, yo tampoco lo entiendo).
Actualización (9/03/2011): apenas dos semanas después del robo, y gracias a una increíble serie de coincidencias en la que se entremezclan redes sociales, centros comerciales, prensa y conocidos, ¡la policía ha recuperado mi cámara! Con algunos desperfectos (ya reparados), y con la satisfacción añadida de que han sido identificados uno de los ladrones y el comprador del equipo, al que le puede caer un buen puro por receptación.

Muchísimas gracias a toda la gente que ha difundido la noticia en foros, en sus blogs y en sus muros de Facebook, y especialmente muchas gracias a tod@s los que participaron en la colecta on-line para comprarme una cámara nueva :)

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Pues eso, que hoy me ha tocado a mí, después de cuatro años paseando a solas el pedazo trasto por lugares poco recomendables a horas menos recomendables aún sin ningún problema. Y es que nunca pasa nada hasta que pasa.

Esta noche, haciendo unas fotos nocturnas de la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria, me han robado la cámara con un objetivo. El objetivo es un 85 1.4, no muy común, por lo que si alguien se encuentra uno en venta en circunstancias sospechosas o extrañamente barato, se ruega avisar a la policía.

Lo robado es:

- Cuerpo Nikon D200 número de serie 4135513
- Objetivo Nikon 85mm 1.4D número de serie 437444, con un filtro UV de Hama. Sin tapa, creo.
- Batería Nikon y tarjeta de memoria SanDisk Ultra de 4 Gb con fotos de un concierto y nocturnas del oleaje en las Canteras.

Si alguien consigue recuperarla se gratificará, especialmente el objetivo, que todavía lo estoy pagando  :P

Un estupendo ejemplo de como NO se deben hacer fotos de un espectáculo en la calle.

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Ese señor con cámara de la derecha (que llegó a estar casi en el centro del escenario), ¿que pinta ahí? ¿no queda mucho más profesional el discreto fotógrafo de la izquierda, al que casi no se vé?

Ayer por la mañana hubo en mi ciudad una interesante propuesta artística: un grupo de estatuas humanas recorriendo distintas calles e interactuando en el entorno, bien individualmente o en grupos de dos, tres, cinco, o más... Una propuesta atractiva y divertida, en la que parte del juego era ir siguiendo al grupo y descubrir los sitios en los que se iban situando. Y como no, una estupenda ocasión para hacer fotografía urbana diferente, así que para allá fuí, mochila al hombro, y como era de esperar viendo más de una docena de DSLRs entre el público, no fui el único al que le pareció una idea estupenda para pasar un ratito tirando fotos.

Pero esta vez tuve un frecuente imprevisto que me fastidió unas cuantas tomas: cuando acercaba el ojo al visor para encuadrar aparecía un fotógrafo enmedio. Y no es que la acción fuera en medio de una plaza y al otro lado aparecieran dos o tres personas más fotografiando. O que apareciera una cámara, hiciera dos disparos rápidos y desapareciera. Era que había tres tipos colgados de una valla y un fotógrafo a dos palmos de los pies de uno de ellos, tomándose su tiempo para encuadrar y otro justo encima al otro lado de la valla. O tres actores empotrados entre dos buzones, con el público formando un semicírculo a tres metros y un fotógrafo justo en medio a medio metro durante todo el tiempo (minutos) que duraba la acción en ese punto.

Y oye, seguro que han conseguido unas imágenes cojonudas, pero a los que seguíamos el juego desde el público nos han fastidiado bastantes fotos. Que yo iba a ver el evento, no a un grupo de fotógrafos con sus cámaras superchulas alrededor y entre el artista y su público. Y que los artistas iban a que el público disfrutara con su espectáculo, no a que les hicieran fotos.

Si este comportamiento es hasta cierto punto entendible en un evento en la calle, en el que la mayor parte del público disfruta igual y hasta ve como parte del espectáculo que hayan varios fotógrafos dando vueltas alrededor en todo momento y en el que muchos ven la obra desde sus cámaras compactas o móviles, hay otras ocasiones en que la cosa ya es un aún más intrusiva.

Por poner otro ejemplo en primera persona, suelo hacer de "fotógrafo residente" de un local donde hay música en directo todas las semanas. Es normal que casi en cada concierto hayan un par de fotógrafos más, bien del grupo, fans, de guías de ocio, aficionados en general o incluso algún medio de prensa con según que grupos. Lo habitual es que haya un cierto buen rollo y que dentro de lo posible pasemos desapercibidos entre nosotros y para el público y los artistas, siguiendo las "normas" habituales del oficio: ropas oscuras, colocarse preferentemente a los lados del escenario, si es delante intentar hacerlo debajo de la línea de visión del público, no usar flash si no es estrictamente necesario, si se tiene un buen ángulo hacer varias fotos y luego moverse para que lo aproveche otro, si alguien está encuadrando esperar a que haga la foto o pasar agachado, si uno se acerca a los músicos o al escenario o tiene que ponerse entre banda y público procurar estar solo unos pocos segundos... En resumen: no molestar al público, y no molestar al artista. Ir a retratar el espectáculo, no ser el espectáculo. Sé discreto, my friend.

Como decía, eso es lo habitual, pero ya son varias las veces que me veo encuadrando y de repente me llena el visor un tipo con gorra hacia atrás, con su DSLR y flash externo que se pone a hacer fotos justo delante mío con toda la calma del mundo. Y tampoco es raro ver a alguno paseándose justo delante del escenario y poco menos que subiéndose al mismo y quedarse tan pancho esperando la foto y tapando la visión al público que tiene detrás.

No sé si es que yo me estoy haciendo viejo, pero pa mí que esto antes no pasaba. Parece que ahora que las reflex se han vuelto tan populares algunos piensan que si su cámara es lo suficientemente grande y aparatosa tienen el encargo divino de hacer las mejores fotos posibles del espectáculo, sin tener ninguna otra consideración hacia obra y público. Y que más vale pegarse al sujeto que usar una focal larga.

¿A ustedes también les pasa eso o es que con la edad me estoy volviendo un quisquilloso cascarrabias?

Comentarios recientes

  • kite fun tarifa: De hecho muchas fotos lo consiguen... más
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