La foto de la niña y el buitre. Si tiene un mal día, no lea este post (en serio)

Ojo, que el aviso del título va completamente en serio. La imagen escogida como icono para hoy no es nada agradable: el premio Pulitzer de fotografía de 1994. La fotografía de un buitre esperando la muerte de una niña durante la hambruna de Sudán.
Luego no diga que no le avisé…
Una niña famélica descansa en el suelo, con la cabeza en sus manos. Detrás, un buitre esperaDarfur, sur de Sudán. Marzo de 1993. El fotógrafo sudafricano Kevin Carter visita la región para hacer un reportaje sobre el movimiento rebelde en la región. Sin embargo, al llegar y encontrarse con los horrores del Hambre, comienza a retratar a sus víctimas. En la aldea de Ayod se encuentra con una niña de unos 4 o 5 años, que va de camino a un centro de refugiados. Carter toma varias fotos, y al retirarse, observa como la niña se para a descansar, y un buitre se para a su lado. Esperando. Según cuenta el propio Carter, después de tomar varias fotos y esperar durante veinte minutos (por si el buitre desplegaba sus alas, aumentando así el dramatismo de la imagen), ahuyentó al buitre y cuando la niña siguió su caminio se alejó del lugar, se sentó debajo de un árbol y se echó a llorar.
El 23 de marzo la foto apareció publicada en el New York Times, levantando una oleada de preocupación por la suerte de la niña. Tan sólo se sabe, según publicó el NYT, que la niña siguió caminando tras alejarse el buitre. No se sabe si llegó al centro de distribución de alimentos, a apenas cien metros. A los periodistas se les dijo expresamente que evitaran todo contacto con los refugiados, por el riesgo de enfermedad.
Esta es una de las fotos más brutales que jamás se ha publicado, y levanta emociones aún mucho más intensas que la de la famosa niña quemada en Vietnam, o las imágenes de cadáveres de niños tras los bombardeos que la mayoría de medios se niega a publicar. La sensación de desesperanza y de impotencia es tan inmensa que no deja indiferente a nadie, aún cuando a estas alturas ya estamos más que vacunados contra imágenes impactantes.
Es, también, una de las fotos más polémicas, y sobre la que más se ha hablado. En cualquier debate sobre la ética o la implicación del fotoperiodista en las acciones que cubre, sale como ejemplo. Cientos de artículos se han escrito sobre la misma.
La biografía del autor, Kevin Carter, es un elemento importante a tener en cuenta: nacido en Sudáfrica en 1960, a los 23 años empezó a trabajar como fotógrafo deportivo en periódico local (antes, durante su adolescencia, ya había recibido alguna paliza por ser un blanco que se oponía al apartheid). Un año después, cuando estallaron las revueltas raciales de 1984, cambió de periódico y empezó a documentar las brutalidades del apartheid. Pronto, el y sus colegas del Bang Bang Club (Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y Joao Silva, todos ellos blancos) se hicieron un hueco en la historia del fotoperiodismo por su cobertura, con gran riesgo de sus vidas, de la violencia de los disturbios urbanos en el país, algo que hasta ese momento tan sólo algunos fotógrafos negros habían osado reflejar. La brutalidad de las imágenes de pesadilla que vivieron y de las revueltas es difícil de describir, y sus fotografías fueron más difundidas en el extranjero que en la propia Sudáfrica, donde eran objeto de censura y en varias ocasiones fueron detenidos.
Fue acompañado de Joao Silva como Carter llegó a Sudán. Según Silva, después de tomar la imagen, Carter cayó en una depresión y repetía que quería abrazar a su hija, de corta edad por aquel entonces. Durante los meses siguiente comentó en varias ocasiones a sus allegados que se arrepentía profundamente de no haber hecho nada por la niña.
En mayo de 1994, catorce meses después de realizar la foto, Kevin Carter recogía en Nueva York el Pulitzer de fotografía de ese año, y llegaba a un acuerdo con Sygma, una de las agencias de fotografía más importantes del mundo. Dos meses después, aparcaba su furgoneta cerca del río donde jugaba de niño, enchufaba una manguera al tubo de escape y se suicidaba a los 33 años. Una década de contemplar la brutalidad a la que puede llegar el hombre, varios trabajos fallidos y sobre todo, la muerte en abril de Oosterbroek, su mejor amigo, durante unos disturbios que él mismo había fotografiado poco antes (y en los que también fue herido Marinovich), acabaron por pasarle factura.
Desde luego, yo, cómodamente sentado frente a las 19″ del monitor de mi ordenador, y que vivo en una situación sin lujos, pero en la que nunca me ha faltado un plato de comida que llevarme a la boca (toco madera), no puedo pretender ni de lejos meterme en la piel de Kevin Carter y nisiquiera puedo tener la osadía de intentar pensar que hubiera hecho yo en su situación. Para eso tendría que haber vivido su vida, y haber estado en Sudán ese día. Lo único que puedo afirmar es que esta fotografía ha removido millones de conciencias, que es algo que no se puede decir de muchas cosas, y que por terrible que sea, es una imagen indispensable para definir el mundo en que vivimos.
En cualquier caso, lo realmente terrible de esta imagen no es las circunstancias en que fue tomada, o si el fotógrafo hizo o dejó de hacer algo. Lo realmente terrible es que la foto es de 1993. Y hoy, trece años después, once millones de niños mueren cada año antes de cumplir los cinco años. Desde que usted empezó a leer este artículo, habrán muerto unos 200 niños. Sólo que ahora no hay ningún Kevin Carter para abofetear nuestras conciencias.
Una nota semioptimista: según cifras de la ONU sobre Darfur, actualmente la desnutrición en niños menores de cinco años es de un 13,9%, frente al 21,8% de 2004. Y el 72% de la población tiene acceso al agua potable, mientras que el año pasado tan sólo el 63% disponía de ese “lujo”. Es un dato esperanzador, sobre todo teniendo en cuenta que a pesar de un frágil alto el fuego, la región ha sufrido un genocidio (ignorado, cuando no promovido, por el propio gobierno sudanés), que ha provocado más de 300.000 muertes y un millón y medio de desplazados desde 2003.
Un documental sobre el fotógrafo y la foto, The Death of Kevin Carter: Casualty of the Bang Bang Club, fue nominado a los Oscars en 2006.
Los dos fotógrafos supervivientes del Bang Bang Club publicaron en 2000 The Bang-Bang Club: Snapshots from a Hidden War, un libro sobre sus experiencias (Grijalbo lo publicó en español en 2002, pero no lo he encontrado en la web).

Para saber más

El niño, el buitre y el cerdo, una reflexión sobre esta imagen (y otras dos) del escritor y ex vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez.
Necesitamos más historias y más fotos [en]. Discurso de Jan Pronk, representante especial de las Naciones Unidas para Sudán, en el 50 aniversario del World Press Photo.
Entrada sobre Kevin Carter en la Wikipedia [en].
The life and death of Kevin Carter, artículo de la revista Time [en].
Nota sobre The Bang-Bang Club en DigitalFilmMaker.net [en]. Incluye un fragmento del primer capítulo, así como varias fotos del grupo.
The Ultimate in Unfair [en], una breve colección de artículos y comentarios sobre la foto, el fotógrafo, y el tema.
El suicida del Club Bang Bang (Kevin Carter). Artículo en el blog Suicidiario del suicidio y suicidas, con algunos enlaces de interés.

Ambition and a search for glamour and excitement were clearly part of Carter’s makeup. But to go into that kind of danger over and over again requires a strong sense of mission or idealism.

Scott MacLeod, jefe de la oficina de Johannesburgo de la revista Time

32 Comments:

  1. Joder, qué historia. Conocía la foto, pero no el destino del periodista. Gracias por contarla.

  2. Sin palabras, así me he quedado. Casi no recordaba esa foto, pero al leer el artículo completo me vienen muchas cosas a la mente relacionadas con el trasfondo de la foto en sí misma. Si te paras a pensar un poco, estamos tan cerca de acabar con muchos grandes problemas mundiales como lo estuvo el fotógrafo de la niña, pero lamentablemente se hace poco, por decir que se hace algo…
    Chapó por elegir esta cruda realidad y refrescarnos la conciencia.

  3. No sabia que se hubiera suicidado. La fotografia es un arma muy poderosa y de doble filo. Has hecho un trabajo estupendo con este post.

  4. Sin palabras, eso es lo que me provoca esa foto, y asco por el mundo en que vivimos, porque no hacemos nada por remediarlo. Cuando he leído el artículo y al final de él se dice que “Desde que usted empezó a leer este artículo, habrán muerto unos 200 niños” se me ha puesto la piel de gallina, y he sentido culpa y horror. A veces creo que la palabra PAZ es una gran Utopía.
    Muy buena historia, pero un triste final.

  5. ES ABSURDO LO IGNORANTES K SEMOS LOS SERES HUMANOS Y K SIEMPRE SEGUIREMOS SIENDO ASATA LOS ULTIMOS MOMENTOS DE NUESTRA VIDA…VALORAR…ES LA PALABRA CON LA K DEFINO LO ANTRIORMENTE VISTO Y PEDIRLE A DIOS NOS BENDIGA SIEMPRE Y NO DESAMPARE AL PROGIMO…

  6. Gracias por los comentarios.
    [LuYia], me temo que en este caso, no procedía un final feliz, aunque como comentaba, la situación en Darfur va mejorando lentamente…

  7. si, nos quedamos con la boca abierta, pensamos que la guerra es mala, etc etc y luego tratamos de olvidar rapido… Carter demostro con su foto la paradoja que es el hombre: hay que hacer algo, pero todos juntos, porque parece que la accion de un solo hombre (como nos enseñan constantemente) por mas pequeña que sea, no vale… A diferencia del fotografo de Vietnam que llevo a la niña en su propio coche a un hospital… Ella hoy vive y ha dado vida…

  8. ESTUVO ESCALOFRIANTE MI AMIGA Y YONOS QUEDAMOS CON LA BOK ABIERTA

  9. yo pienso q la gente q le sobra el dinero se esta olvidando de las personas q mas los necesitan y sin pensar q ellos algun dia q dios no lo quiera podrian pasar x esta situacion muy sufrible sin tener nada para poder alimentarse dios dijo comparte con tus semejantes y con todos da q tu recibiras mas de lo q tienes thank you……..

  10. Según yo, acerca de la polémica que surge de la imagen, el punto en sí no es morir, todos moriremos físicamente algún día, lo que yo creo que importa es: si puedes hacer algo, hazlo.

  11. yo creo que es estupido pelear y lo estadounidenses son unos descorazonados sorry pero es verdad

  12. “no hay razon mas grande que la imagen del buitre y la niña (similar a la del cerdo y el niño) para saber que el fin de la humanidad (osea de la maldad)se empieza por acabar con la esperanza (los niños son lo unico bueno de la humanidad)me pregun to si es que los miles de adinerados y los despilfarradores del medio ambiente y la economia tienen el corazon de piedra o mejor dicho no lo tienen para no hacer algo por los millones de niños y con ellos esperanza de un futuro mueren”

  13. En la edición de LA NACION de hoy en la última pagina con el titulo de Mil Palabras se publica la foto con comentarios de Esteban Peicovich que me conmovieron porque no conocía el suicidio del Fotógrafo – quien realmente ha debido padecer mucho para tomar tal decisión – creo que la angustia que el sintio deberia ser la misma que tendria que sentir cualquier humano bien nacido al ponerse en su lugar, porque el sufrimiento de un solo niño debe despertar el instinto inmediato de acudir en su ayuda.-

  14. !Increíble es el egoísmo que padece el ser humano, proliferando guerras y hambrunas en los pueblos solo para de alguna manera estar bien ellos(los gobernantes de todos los países involucrados).Hablan de paz y progreso en sus pueblos; pero a clara vista se ve, que es otro el camino… Fotos como esta es lo que se necesita para protestar y hacer algo a nivel mundial; no podemos quedarnos inmutables ante el dolor de nuestros hermanos y hermanas que sufren tal vejación. Gracias a Kevin que aún ante el peligro tomó muchas fotos que han servido al mundo para darse cuenta de una realidad por ende cruel… Que mientras en muchos paíse se bota la comida, otros vivírian con esas sobras… Eduquemos a nuestros hijos e hijas para que halla un mejor futuro.. pues de lo contrario no habrá futuro alguno!! Muchas Gracias

  15. esta es una de las historias mas increibles de las q escuchado pero por lo q abia escuchado y abia leido carter se suicida por no aber ayudado a la niña y aberla dejado sola en el decierto

  16. Quizás no hay fotografía más famosa en el mundo contemporáneo que aquella de Kevin Carter, con la que ganó el Premio Pulitzer en 1994, en la que un buitre vigila pacientemente a un niño agonizante de desnutrición en algún tramo del desierto del Sáhara, en Sudán. Nunca se ha dejado discutir sobre esa foto en los cónclaves de defensores de los derechos humanos y en las escuelas de periodismo, para buscar como dilucidar la posición ética del que tiene que informar. Se aprovecha del horror, o lo evita. Ahuyenta al buitre, o toma la foto.
    Y hay otra, no menos dramática, tomada en las vecindades del volcán Casitas, en el occidente de Nicaragua, después de que el huracán Mitch devastarra el país en 1999. En el mar de lodo que quedó después del alud que bajó del volcán, el cadáver de un niño desnudo es acechado por un cerdo. Igual que el niño agonizante y el buitre, no hay nada más que ellos dos en la foto, el niño muerto y el cerdo. Con la memoria de esa foto cierro mi novela Mil y una muertes, que tiene por personaje precisamente a un fotógrafo.
    Pero hay una última de este mismo año, que difiere de las anteriores. El fotógrafo Chris Anderson carga sobre sus espaldas a una anciana desvalida, para evacuarla de la aldea de Aitaroun, en el Líbano, que se halla bajo el fuego de la artillería israelita, mientras otra anciana camina trabajosamente a su lado. Aquí su opción fue distinta. Prefirió ayudar a la anciana que tomar su foto entre los escombros, abandonada a su suerte.
    No es tan sencillo afirmar que se trata de dos propuestas contradictorias, una que es ética, y la otra no. Hay quienes dicen, para paliar la imagen de insensibilidad que pesa sobre el fotógrafo Carter, que tras conseguir la foto ahuyentó al buitre y sacó al niño del escenario, pero esto tampoco resuelve el problema. El gran debate regresa a su punto de origen, y tiene que ver con el papel de quien se halla en el lugar de los hechos para informar. Y tiene que ver también con el papel del artista frente a su modelo. ¿El buitre es el que está en la foto esperando la muerte del niño, o el buitre es el fotógrafo, un buitre profesional? El artista, que como ha dicho Vargas Llosa, vive de la carroña.
    Flaubert defendía la absoluta neutralidad de ese artista que se topa de pronto con una composición plástica que le ofrece la propia vida, y no puede despreciarla. No opina sobre ella, no entra a hurgar en sí mismo acerca de la justicia moral de lo que contemplan sus ojos. Ve la oportunidad de consumar su papel de artista, nada más. Sólo ve “motivos o pretextos de la naturaleza rica en variedades de crueldad y maravilla, destinados al ojo”.
    En Mil y una muertes, Castellón, mi fotógrafo, oculto tras las cortinas de una ventana, retrata el cadáver de su hija y de su yerno que acaban de ser acribillados a tiros en la calle por la Gestapo, cuando están por ser conducidos al geto de Varsovia. El niño Rubén, su nieto, se ha quedado contra un muro, aturdido por el terror, y también sale en la foto.
    La neutralidad, como generadora de arte, y por tanto de belleza, que derrota a los sentimientos, o los congela. Porque lo terrible también es bello, si es capaz de conmover. Si el artista ahuyenta al buitre, o al cerdo, y los saca de cuadro, no hay obra de arte. Si el anciano fotógrafo que atisba desde la ventana, baja corriendo al oír los disparos antes de tomar la foto, la magia de que es capaz el artista, desaparece.
    Anderson se perdió de tomar la foto de una anciana desvalida entre las ruinas de lo que hasta hacía poco había sido su hogar, pero en cambio otro fotógrafo encontró su propia oportunidad al retratar a Anderson cargando a la anciana. La piedad, queda visto, también es bella, como lo es el horror. Pero es la piedad registrada por la cámara, que en términos de arte no existiría sin ese registro. Y más allá de la neutralidad que impide escoger entre tomar la foto o no tomarla, el grito de dolor de Castellón será, precisamente, esa foto. ¿No es ésa su manera de involucrarse?
    ¿Se trata entonces realmente de insensibilidad? ¿Quién dice que una imagen de esas, la del niño frente al buitre, o frente al cerdo, no va a ser multiplicada en todo el mundo, y tendrá consecuencias de advertencia acerca de los abismos de injusticia que en lugar de cerrarse, se abren cada vez más? Una foto es capaz de decirlo todo. El niño no representaría esa advertencia solo. Necesita a su lado al buitre.
    La belleza siempre está contaminada, nada ocurre por separado. El cuchillo tiene un doble filo igualmente cortante, uno para la crueldad, otro para la compasión. “En el destrozado cementerio se veían esqueletos casi podridos mientras los árboles balanceaban sus frutos dorados encima de nuestras cabezas. ¿No sientes lo completo de esta poesía y cómo supone una gran síntesis?”, dice Flaubert en una carta a Louise Colet.
    El niño y el buitre, el niño y el cerdo. El padre frente al cuerpo de su hija asesinada. El olor de los azahares junto al olor de los cadáveres, el gusano en la rama florida, pero los dos filos en armonía dentro del todo que es el cuchillo mismo.
    Al fin y al cabo, el artista no es responsable del horror. No lo produce. Y no puede dejar de hacer su oficio, que es registrarlo.
    París, septiembre del 2006.

  17. me quede con la boca abierta.. rre mal

  18. hago un trabajo (a fondo) sobre este fotografo, y la verdad es que me resulta muy dificil tener qe ver todas estas fotografias. me ponen la piel de gallina. ademas soy fanatica a la fotografia, y lo tengo como un hobbie. ahora entiendo lo frio qe se debe de ser en algunas situaciones.

  19. terrible,creo q tanto analisis respesto de lo etico o lo artistico, o si el fotografo purgo sus culpas suicidandose,es basura. Por eso estamos como estamos ,los medios deben informar por muy horrible q sea la realidad y los indolentes q manejan el mundo q son inalcanzables e intocables por sus sucio dinero son escondidos y amparados por tarados intelectuales q reflexionan y analizan lo etico o lo artistico y asi entonces seguimos como estamos nadie hace nada .No me queda mas q rezar, solo se q no soy ni artista ni intelectual,solo una pobre ignorante q lo unico q tiene claro q ante una situacio similar lo ultimo q se ocurriria es tomar una foto.

  20. leí varios de los comentarios además del artículo, ya vemos que éste es un muy buen articulo, el cual nos deja pensativos sobre la realidad humana, no muy ajena a nosotros, pero les dejo igualmente la duda. ¿acaso creen que hay que irmuy lejos para ver estas escenas?, ¿o simplemeste basta con mirar un poco más allá de nuestras narices en los barrios pobres y paupérrimos de nuestras ciudades para ver escenas similares?, aunque sea sin tener el buitre esperando, igualmente se veran estas imagenes de niños desnutridos. ¿o acaso crees que es necesario ser carlos slim, bill gates, una estrella o un empresario multimillonario para hacer algo? igualmente como lo cuestionaba antes la respuesta es evidente, basta con mirar más allá,¿qué que puedes hacer? sencillo busca los grupos de apadrinamiento de un niño, que no te van a pedir una fortuna, y asi mantendras a un niño que no tenia ni con que comer.
    como lo he dicho ya varias veces no hay que ir hasta africa, cada país y cada ciudad, tinen casos de desnutricion, de hambre o de otras circunstancias, en las cuales podemos cooperar sin ser muy adinerados.

  21. Somos más que animales pero menos que los angeles… por eso nos llamamos hombres. por tanto no nos esforcemos en resolver todos los problemas sino en resolver los que podamos y despues de hacerlo intertar nuevos retos.

  22. a Jose, que por favor no le borre crèdito a las personas, eso lo escribió Sergio Ramirez http://www.sergioramirez.org.ni

  23. Lo unico que hizo esta imagen es capturar parte de la realidad que vivimos a diario y documentar como dia a dia el llamado “racional” puede ser mas indolente q los propios animales, preguntemonos a nosotros mismos en este momento ¡que hacemos para mejorar el mundo en que vivimos? Lei en otros comentarios que “la historia tiene un FINAL triste!!!!!…. yo me digo Esta es acaso una historia? tiene un final triste?? esto es parte de nuestra diaria realidad, con la que convivimos y de la que somos totalmente indolentes, deberiamos pasar nuestra vida analizando en que medida hacemos cosas trascendentes o simplemente pasaremos por el mundo para que cuando ya no estemos sea como si nunca hubieramos pasado por el. Gracias a los que leyeron y a los que no tambien.

  24. Pues que estábamos todos equivocads con la historia de esa imagen y su fotografo. Nada más chequear ester link y tendrán un panorama de cómo se dieron las cosas.
    http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/595/1174777207.html
    A mi tambien me contaron las cosas tal cual las tienes posteadas pero habia algo mas, algo que faltaba saber para cerrar esta historia. Nada más.

  25. la verdad no puedia creerlo cuando me entere solo de que existia esta fotografia lo primero que queria era verla ahora solo quiero poder borrarla de mi mente porque no puedo dejar de pensar en como una persona cuerda e inteligente no puedo tener un poco de conciencia para poder llevar a salvo a una niña pequeña,pero ya ven el mundo da tantas vueltas pero lo que estuvo mal fue que aunque kevin carter esata ahora muerto fue un cobarde porque no pudo afrontar las consecuencias de sus actos y a su conciencia.
    por eso me e dado cuenta que el mundo esta en gran decadencia y no nos importa ya que solo pensamos en como estamos ,como nos vemos etc o en cosas materiales .mejor hay que hacer algo para que ya no pasen cosas asi pero como aun no lo se pero en lo que me resta por vivir intentare encontrarlo poco a poco .

  26. me manadaron un email.. el cualestaba esta foto .. de la niña y el buitre
    teniendo solo 13 años
    quede sorprendida tan sorprendia .. que quise leer sobre sobre kevin carter
    y pienso .. que para .. qeu no siga secediendo .. tendriamos que valorar
    lo que tenemos .. ya que hay gente .. que muero.. por no tener nada
    y estariabueno que hagna un recoleta de cosas par mandar adiveersos paises .. y de mas para que no siga sucediendo ..
    que que para tener 13 año .. fui muy clara

  27. bueno en verdad esto ami me parese ridiculo

  28. yo opino bueno que kevin debia ayudar a la niña y asi su conciencia hubiese quedado en paz y quizas no se hubiera suisidado

  29. yo pienso que lo siento muyo por el ilo quelen esto allude a otros bay

  30. nosotras los seres humanos debemos ayudar a las demas personsa

  31. Cada quien tiene la capacidad de razonamiento, no somos animales, por ende cada quien sabe lo que debe o no hacer,,, realmente hay que ver desde distintas aristas este tema,…. es algo muy complejo,
    pero la historia es muy interesante

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