Por favor, no molestar

Un estupendo ejemplo de como NO se deben hacer fotos de un espectáculo en la calle.

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Ese señor con cámara de la derecha (que llegó a estar casi en el centro del escenario), ¿que pinta ahí? ¿no queda mucho más profesional el discreto fotógrafo de la izquierda, al que casi no se vé?

Ayer por la mañana hubo en mi ciudad una interesante propuesta artística: un grupo de estatuas humanas recorriendo distintas calles e interactuando en el entorno, bien individualmente o en grupos de dos, tres, cinco, o más… Una propuesta atractiva y divertida, en la que parte del juego era ir siguiendo al grupo y descubrir los sitios en los que se iban situando. Y como no, una estupenda ocasión para hacer fotografía urbana diferente, así que para allá fuí, mochila al hombro, y como era de esperar viendo más de una docena de DSLRs entre el público, no fui el único al que le pareció una idea estupenda para pasar un ratito tirando fotos.

Pero esta vez tuve un frecuente imprevisto que me fastidió unas cuantas tomas: cuando acercaba el ojo al visor para encuadrar aparecía un fotógrafo enmedio. Y no es que la acción fuera en medio de una plaza y al otro lado aparecieran dos o tres personas más fotografiando. O que apareciera una cámara, hiciera dos disparos rápidos y desapareciera. Era que había tres tipos colgados de una valla y un fotógrafo a dos palmos de los pies de uno de ellos, tomándose su tiempo para encuadrar y otro justo encima al otro lado de la valla. O tres actores empotrados entre dos buzones, con el público formando un semicírculo a tres metros y un fotógrafo justo en medio a medio metro durante todo el tiempo (minutos) que duraba la acción en ese punto.

Y oye, seguro que han conseguido unas imágenes cojonudas, pero a los que seguíamos el juego desde el público nos han fastidiado bastantes fotos. Que yo iba a ver el evento, no a un grupo de fotógrafos con sus cámaras superchulas alrededor y entre el artista y su público. Y que los artistas iban a que el público disfrutara con su espectáculo, no a que les hicieran fotos.

Si este comportamiento es hasta cierto punto entendible en un evento en la calle, en el que la mayor parte del público disfruta igual y hasta ve como parte del espectáculo que hayan varios fotógrafos dando vueltas alrededor en todo momento y en el que muchos ven la obra desde sus cámaras compactas o móviles, hay otras ocasiones en que la cosa ya es un aún más intrusiva.

Por poner otro ejemplo en primera persona, suelo hacer de “fotógrafo residente” de un local donde hay música en directo todas las semanas. Es normal que casi en cada concierto hayan un par de fotógrafos más, bien del grupo, fans, de guías de ocio, aficionados en general o incluso algún medio de prensa con según que grupos. Lo habitual es que haya un cierto buen rollo y que dentro de lo posible pasemos desapercibidos entre nosotros y para el público y los artistas, siguiendo las “normas” habituales del oficio: ropas oscuras, colocarse preferentemente a los lados del escenario, si es delante intentar hacerlo debajo de la línea de visión del público, no usar flash si no es estrictamente necesario, si se tiene un buen ángulo hacer varias fotos y luego moverse para que lo aproveche otro, si alguien está encuadrando esperar a que haga la foto o pasar agachado, si uno se acerca a los músicos o al escenario o tiene que ponerse entre banda y público procurar estar solo unos pocos segundos… En resumen: no molestar al público, y no molestar al artista. Ir a retratar el espectáculo, no ser el espectáculo. Sé discreto, my friend.

Como decía, eso es lo habitual, pero ya son varias las veces que me veo encuadrando y de repente me llena el visor un tipo con gorra hacia atrás, con su DSLR y flash externo que se pone a hacer fotos justo delante mío con toda la calma del mundo. Y tampoco es raro ver a alguno paseándose justo delante del escenario y poco menos que subiéndose al mismo y quedarse tan pancho esperando la foto y tapando la visión al público que tiene detrás.

No sé si es que yo me estoy haciendo viejo, pero pa mí que esto antes no pasaba. Parece que ahora que las reflex se han vuelto tan populares algunos piensan que si su cámara es lo suficientemente grande y aparatosa tienen el encargo divino de hacer las mejores fotos posibles del espectáculo, sin tener ninguna otra consideración hacia obra y público. Y que más vale pegarse al sujeto que usar una focal larga.

¿A ustedes también les pasa eso o es que con la edad me estoy volviendo un quisquilloso cascarrabias?

3 Comments:

  1. No creo que sea cuestión de edad, yo aun soy joven y me gusta ir a muchos conciertos, desde pequeña salas a grandes escenarios y la verdad es que también me molesta ver a los “fotógrafos” como sujeto principal.
    Con el auge de las DSLR cada vez hay mas de esta gente y va a ser mas difícil que haya un entendimiento ético entre todos para desgracia del espectáculo. Y al final creo que ver al fotógrafo de turno metido como parte del espectáculo va a ser la norma.
    Saludos!

  2. No te preocupes Ernesto que me avisas cuando vayas a sacar fotos a algun evento y me llevo un spray de esos que se usan para echarselo a las matrículas de los coches y no puedan ser fotografiadas. Me pongo al lado del fotográfo de turno, levanto mi brazo muy cerca de su objetivo y me echo el spray en el sobaco para que parezca desodorante y con suerte rociaré su bonita lente…

  3. El tema es que hay gente que se compra una reflex y ya cree que es fotógrafo… Estoy de acuerdo contigo. Hay que respetar.

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